Co-Ciudadano

miércoles, marzo 12, 2008

Un metro. Cien centímetros.

Un metro. Cien centímetros. Apenas una zancada, mucho menos que un autobús, menos que un coche. Un niño supera con poca edad el metro de estatura. El cable que conecta este ordenador a la red tiene más de un metro. Muchas plantas a las que el viento mece a su antojo tienen más de un metro. Necesitarías más de ocho mil varas de un metro para, una sobre otra en equilibrio, alcanzar el punto más alto del planeta, y necesitarias más de 360 millones de ellas para, flotando en el universo, llegar a alcanzar la luna. A simple vista, un metro es una miseria, una barrera extremádamente fácil de franquear, una distancia minuscula que recorrer, apenas un paso o el esfuerzo similar a arquear el cuerpo para asir con el brazo algo alejado apenas cien centimetros de nosotros. Cualquiera puede lanzar una piedra más allá de un metro, y por fortuna, casi todos somos capaces de ver más allá de un metro de distancia. Un metro, cien centímetros.

Pero, cuando la distancía de un metro se abre entre dos personas, en ocasiones se convierte en una barrera infraqueable, una fosa abisal de imposible fondo y atrayente oscuridad. A veces, no hay nada tan dificil como romper el último metro. Y en ocasiones es así porque uno de los dos extremos del metro no quiere, o porque ambos no quieren, o porque ambos dudan, o por miedo, o por falta de curiosidad. Mil razones frente a cien centimetros. Llega un momento en que la frontera se estabiliza, se crean lineas sagradas delimitando el metro de nadie, el territorio muerto que separa dos sistemas complejos que avanzan en paralelo.

Que avanzan en paralelo, pero que, por misterios físicos, en ocasiones parecen acercarse y tontear con el miedo. A veces, los cien centimetros se reducen a cincuenta, y cuando la colisión parece evidente, el metro se reconstruye cuando una de las fronteras da un paso atrás. En otras ocasiones, la zona de nadie se ensancha, dos metros, quizá tres, y entonces una de las fronteras se obliga a avanzar para recuperar ese metro perdido, buscando de nuevo el avanzar paralelo y rectilíneo. En algunos momentos, la atmosfera contenida en los cien centimetros se espesa, oscureciendo el infinito comprendido en esos cien centimetros, precediendo momentos de tensión que parecen dispuestos a separar por fin los sistemas paralelos en busca de nuevas líneas tangentes. Pero, en la mayoría de las ocasiones, la atmosfera vuelve a su condición original y permite de nuevo ver el horizonte.

A pesar de la importancia sagrada y aparentemente vital de los cien centímetros, los engranajes fundamentales de la frontera son los cuerpos que se mueven paralelos a ambos lados del abismo. Si ambos quisieran, sería simple romper la barrera, levantar la frontera, vaciar la aduana, y ser dos en lugar de la suma de unidades. Si ambos quisieran, también sería fácil ampliar el vacio hasta que pudiera contener el infinito, y avanzar en direcciones opuestas. El mayor problema es que, normalmente, un lado de la frontera, o ambos, duda de las intenciones del otro. No sabe cuan comodo se siente a un metro, si le gustaría estar a dos o le gustaria reducir la distancia, o si, simplemente, vive bien a un metro del otro, desde donde puede oirle avanzar sin el compromiso de responder. A veces tantea, da un paso atravesando la frontera. Pero no una gran zancada, no, un pasito que le deja a 40 centimetros de la barrera. A veces, las más, el otro cuerpo cede 60 centimetros para devolver la integridad a los cien centimetros mágicos. Otras veces, pocas, accede a mantener la nueva distancia, pero sigue caminando en paralelo. Otras, las menos, decide dar el paso hacia delante que supone romper los cien centimetros, y crear un nuevo espacio de 2 metros cuadrados en los que avanzar ambos, durante un rato, dure más o menos, o durante una vida, dure más, o menos.

En ocasiones, un cuerpo rompe la barrera de los cien centimetros y el otro, momentaneamente, decide romper su sagrado limite y cruzarse violentamente con el otro cuerpo para luego volver a separarse y seguir caminando a cien centimetros. En estas ocasiones, es posible que uno de los cuerpos siempre anhele romper la barrera y volver a esos diez centimetros en los que podía oler la piel al otro cuerpo, o a esos 5 centimetros en los que podía vagabundear en sus ojos, o a esas micras en las que podía sentir su piel y sus labios. Quizá nunca ha llegado tan lejos, pero ninguna ley prohibe a los sueños volar mas allá de los cien centimetros.

Normalmente, el que anhela romper la frontera, vive carcomido por asaltar la trinchera, pero también tiene miedo de que acabar los cien centimetros no suponga acercarse, sino alejarse para siempre, a dos, tres, o cuatro mil centimetros, y a eso no suele estar dispuesto, y en muchas ocasiones, esto supone que la frontera permanece estable hasta que, de manera invisible, los cien centimetros se convierte en ciento uno, luego en ciento dos, y luego en ciento tres. A veces una separación paulatina es el resultado del conformismo de los cien centimetros, aunque en otras ocasiones, tratar de franquear los cien centimetros es precisamente la forma más rapida de alejarse. No es fácil mantener las distancias.

No es fácil vivir a un metro, cien centimetros.



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miércoles, junio 06, 2007

El libre albedrio

Mi creencia en el destino varía. Tengo temporadas, las menos últimamente, en las que soy ferviente defensor del devenir universal, de la rueda de la fortuna, o del ente que controla las cuerdas que nos mueven como marionetillas. Otros días, los más, soy mas firme defensor de la capacidad humana de elegir su propio destino, de guiar sus propios pasos.


Esta tarde, cuando volvía hacia casa de tomar un helado en la Plaza Mayor, pensaba en ello. En si realmente tenemos capacidad para alterar nuestras vidas, si tenemos capacidad directa de influir en nuestra vida o de tomar decisiones realmente vitales. No hablo de decidir el color de nuestro coche, la marca de nuestro móvil o el lugar donde compramos los pantalones vaqueros. Digo decisiones importantes, estudios, empleos, destinos, amores, amigos, etc... por más que quizá cualquier decisión trivial pueda decidir muchas cosas de nuestra vida. He de reconocer que hoy estaba la balanza poco inclinada hacia la predestinación, hacia el ente. Pero claro, todo ha cambiado cuando he llegado a casa y el capítulo de hoy de House ha hablado de esto. “Ente santo, me envías una señal, existes pues” Claro, estar pensando en esto, y que la única hora de televisión consumida te de darle más vueltas al tema, es para pensárselo.


¿Existe el destino? ¿es posible decidir sobre nuestras vidas? ¿en que medida? No creo en Dios (a no ser que nos estemos refiriendo a Raúl González Blanco), y por lo tanto, se me hace difícil creer en la existencia de un ser superior que maneje a su antojo nuestro destino. Pero a su vez, creo que hay cosas, coincidencias, casualidades que apunta en el sentido contrario. Estar en un sitio, conocer a alguien, ver algo…. Estar en el sitio adecuado a la hora adecuada. No se… Creo que tenemos mucha menos capacidad de decisión sobre nuestra vida de la que pensamos. No podemos decidir donde nacemos, ni nuestra familia, eso es evidente, y aquí empieza nuestra mínima capacidad de decisión. Nacemos condicionados por algo que no podemos evitar. Se nos impone de antemano un entorno social-familiar-cultural que modela nuestras primeras decisiones. ¿En que medida después podemos decidir? En poco o muy poco, nuestra forma de ser es una decisión que se nos escapa, nuestra forma de pensar es modela y determinada en gran medida por otros. Esa forma de ser y de pensar determina muchas cosas de nuestra vida. Hacemos cosas por que nos gustan, y pensamos que en ese momento decidimos por nosotros mismos. Pero, ¿porque algo nos gusta, nos encanta o nos disgusta? ¿Porque odiamos o amamos? ¿Tenemos capacidad de decisión sobre nuestros gustos? ¿Yo puedo decidir que me gustan las verduras o el pescado?


Esto evidentemente es aplicable a muchas cosas. Si elegimos nuestra carrera por gusto… ¿que hace que eso nos guste? ¿Porque a mi me gusta la historia y no la medicina, o la física cuántica? Y por supuesto al terreno personal. ¿Porque amamos a una determinada persona? ¿Porque odiamos? ¿Porque me gustan las rubias? Si no podemos decidir sobre nuestros gustos, y nuestros gustos determinan muchas cosas de nuestra vida… ¿eso quiere decir que no podemos decidir sobre nuestra vida? Amar a alguien es posiblemente una de las cosas más importantes de nuestra vida, en la medida que amar y ser amado nos hace felices. En la medida que compartir la vida con alguien suele ser objetivo primordial de la existencia de muchas personas. ¿Si esa decisión tan importante escapa de nuestras manos, es el destino quien nos guía? Amar no está en nuestras manos, no decidimos amar, e igual que no decidimos amar, no podemos decidir desamar, olvidar, o cualquiera de los sinónimos aplicables a dejar de sentir algo por una persona. Y es una putada.


No creo en la predeterminación, pero cada vez pienso más que somos actores de una gran obra de teatro, ya lo decían Shakespeare y Cervantes y yo no soy quien para llevarles la contraria. Una obra, por otra parte, fatalmente producida, con una fotografía pésima y con un mal reparto.


Yo, por otra parte, sigo esperando un nuevo cambió de guión.

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domingo, mayo 20, 2007

Haremos más (II)

Ya se que prometí escribir diariamente, pero la verdad es que no he tenido mucho tiempo. Llevamos una semanita movida, de mitin en mitin, de pueblo en pueblo. Si antes no habíamos pasado de Peñaranda, en estos últimos 5 días he recorrido toda la zona de Las Arribes, el Oeste de la provincia salamantina (Villarino, Aldeadavila, Barruecopardo, Trabanca (y II) y varios más) , la zona de Ciudad Rodrigo hasta la frontera, y hoy Tamames, cerca ya de la sierras del sur de Salamanca.

Un paseo, como quien dice.

En estos cinco días, dos actos centrales, el mitin de Alfonso Guerra en la Plaza de Barcelona y el del ministro Caldera en Ciudad Rodrigo. Guerra.... bueno.... Guerra siempre está increible. Uno de los políticos más importantes de finales de siglo, redactor de algunos parrafillos de la Constitución como él mismo dijo y artífice de la resurección del PSOE después de la Dictadura. El malo de la pareja durante los primeros gobiernos de González.

Caldera bien, defendiendo principalmente la política social del Gobierno, Ley de Igualdad, Ley de Dependencia, Estatuto del Autónomo, etc... No estuvo mal.

Anécdotas de Campaña:
- Nunca metas el autobus por una carretera mas estrecha que tu vehículo. En este caso por la carretera que conecta Yecla de Yeltes (snif) con Villavieja de Yeltes. De lo contrario te tocará hacer casi dos kilometros marcha atrás. Jejeje.
- Necesitamos mas merchandaising (mecheros no por aquello de la Ley del Tabaco). Si no renovamos, tendremos que seguir usando los de anteriores campañas, como en Villarino de los Aires. ¡¡¡¡¡¡¡Desempolvad las pancartas del 82!!!!!!!
- Todo tiene que oler bien para el ministro. Echa un poco de ambientador de ese de limón.
-Combinaciones rojas y negras para los mitines..... huuumm..... la estetica está me recuerda a algo..... a alguien con bigotin.... no espera..... Aznar??? Quizá un poco antes.


Consejo.-

Si os acercais a la frontera.... llevaos cintas o cds, porque las radios pierden cobertura y te arriesgas a escuchar los grandes clásicos de los viajes de la tercera edad. Este, o estos, o estos.


Posdata.- Espero que el futuro alcalde de Ciudad Rodrigo se acuerde de mi para cuando monten el museo arqueológico de la zona. Hay que hacer amigos, jejejeje.

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miércoles, mayo 16, 2007

Municipales 2007 - Haremos más (I) 15 de Mayo


Pues si..... tamos en Campaña Electoral, el periodo más maravilloso para aquellos frikis de la política como yo. Y como no podía sobrevivir solo a base de telediarios, periodicos, internet, encuestas y mitines..... me he metido en campaña y ahora mismo copiloto un autobus del PSOE... .... bueno, si.... ya lo se..... pero también hay cosas peores.

Llevo en ello desde el pasado viernes, promocionando nuestro maravilloso slogan "Haremos más. Tu voto puede. Partido Socialista". Tenemos una cinta que lo repite cada 20 segundos, lo cual viene a ser bastante jodido para la cabeza. Imagina tener una cinta...... (haremosmastuvotopuedepartidosocialista) ... que te repita el mensaje una y otra vez a todo ..... (haremosmastuvotopuedepartidosocialista) ... volumen, cerca de tu oido. Pues eso... (haremosmastuvotopuedepartidosocialista) ... una cosa bastante jodida para la cabeza, pero lo vamos soportando.

Hasta hoy hemos recorrido Salamanca varios miles de veces, pueblos limitrofes (Carbajosa, los Villares, Villamayor, Santa Marta) y hemos marchado hasta Alba de Tormes y Peñaranda, pasando al volver de esa por pueblos varios de las comarcas charras. En total, llevamos unos 600 kilometros desde el viernes.

Frikadas varias de la campaña:
- La gente no es muy democrática que digamos. Será la crispación esa. Ayer nos tiraron una piedra (un gitano del PP), hoy un charrito nos ha hecho un calvo.
- Las tierras charras tienen cosas muy curiosas...... muy curiosas...... y muuuuuuuuuuuuy bizarras.


Procuraré seguir con este diario de campaña diariamente, e iré subiendo fotos al flicker.


Nos veremos.

Actualización: Parece ser que la Iglesia de Alba de Tormes no es así porque la acabaran a lo chapucero, sino porque se cayó, y no hubo pelas para arreglarla de mejor manera. En cualquier caso el Vaticano debía de andar entonces haciendo obras pias o algo.

haremosmastuvotopuedepartidosocialista
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lunes, mayo 07, 2007

Comentarii de Bello Galico

Hay momentos en la Historia (con mayusculas) que quedan grabados en la memoria de los hombres.... levantar el cacharro donde ubicamos el estropajo es uno de ellos. Una masa viscosa, verde y de olor repulsivo me saludo:

- Papaaaaaaaaaaaa


Fue el momento de actuar.....


Y el resultado de esta batalla fue grabado a cincel sobre una placa de bronce, que ubicada en lugar de privilegio rezaba:


"ATENCION
Viajero que te dispones a cruzar este umbral, has
de saber que tras estos muros se ha librado una dura.
batalla. Un grupo de Bacterios rebeldes fue descubierto
bajo los muros de Estropajorum Cacharrum y las legiones
de Cillit Bang Antibacterianus fueron enviadas. La lucha
fue terrible, y a las huestes de Estropajorum ayudaron las
de Cubum Basuram Detritus y las de Encimerun y Vitroce-
ramicum. Pero, para mayor gloria del Cesar, los hombres de
Antibacterium vencieron. Jupiter Bendiga al Cesar.

AMP Descansen los caidos en nombre SPQR
de
ROMA

PS.- Quedan resistencias en el fregadero. Usa Fairy.

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jueves, mayo 03, 2007

Puta Mierda Soft 2.0



Mi compañero Michel decidió, hace un par de meses, alquilar un ordenador para realizar unos trabajos. Vale, podía haberse comprado un portatil de estos que subvenciona la universidad, pero ese es otro tema. A lo que iba, que decidió alquilar un ordenador en FALKEN Ordenadores, tienda charra que parece dedicarse a esto de alquilar pcs. El folleto no estaba mal, prometían buenos aparatos, con Wifi, prestaciones decentes para lo que él pretendía, ver fotos, pelis, escuchar música. Asi que decidió alquilar uno, un equipo de mesa blanco, marca Toshiba.


El ordenador, exteriormente no prometía mucho. Era de esos antiguos en los que la CPU se coloca bajo la pantalla, Pentium II, los puertos USB estaban añadidos con posterioridad y el Wifi se conectaba a uno de estos USB. Al encenderlo las cosas empeoraron..... guuuuauuuuu, el cacharro corría con el maravilloso Windows ME, uno de los mayores fracasos comerciales del amigo Guillermo Puertas. En resumen, el ordenador era una patata y el wifi no funcionaba porque el software que utilizaba es el que utilizaba Anibal en su PDA cuando cruzó los Pirineos.



El ordenador, dos meses después ha vuelto a su propietario, FALKEN ordenadores. Veremos con que sorpresas, penalizaciones o cobros. Un timo, vamos. Si necesitais un ordenador, compraos uno, que es una inversión en I+D, y no lo alquileis.



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lunes, marzo 05, 2007

La puta mala educación.

Perdonen el improperio del título, pero estas cosas es mejor sacarlas. Si te guardas para la intimidad de la almohada tu bilis, puedes terminar vomitando o matando gente. Les pongo rápidamente en situación para luego poder seguir insultando a diestro y siniestro. Sábado, ocho de la tarde, cine de la capital. Un plan bastante habitual supongo. Tú, tus palomitas, tu botella de agua, una chica, en este caso mi ex, ya saben, una no-relación de estas modernas. Una película de terror para que se te agarre la parienta, o en mi caso, para agarrarme a la botella de agua al lado de mi ex parienta. Lo normal.

Ir al cine suele ser un plan estupendo, la tranquilidad de la sala, el estupendo sonido, los asientos cada día un poco más cómodo, calentitos en invierno, fresquitos en verano. Un lujo. Solo algún desastre puede romper este maravilloso clima. Un sonido demasiado alto, una película decepcionante, o como no, algún hijo de puta, de esos que tanto abundan en este país nuestro en estos tiempos que corren. En este caso nos encontramos ante el último de los supuestos.

Para mi felicidad infinita, la sala se llenó de repente con 20 adolescentes de infantería, de los normales a la puerta de cualquier colegio/instituto. Pequeños niñatos felices de haberse conocido, y de ser tan estupendamente guays, y tan malos y tan modernos. Ni un segundo, ni uno solo, permaneció la sala en silencio desde su llegada. Cuando no era el Jonathan comiéndose a la Jenny, era la Jessi hablando por el móvil, o el Kevin eructando, emotivo momento que repitió hasta 7 veces durante la escasas dos horas de película. Y todo esto, por supuesto, entre las carcajadas del resto de sus acólitos, absolutamente encantados con sus gracias y que evidentemente no dejaron de parlotear durante toda la película. El resto del respetable allí reunido, suponganse, estaba tan indignado con el que esto escribe.

Pregúntome yo, ¿estos chavales son así de verdad?, ¿estos veinte individuos son representativos de la adolescencia española, en este caso salmantina? ¿no tienen unos padres que les eduquen o que les envíen a un internado en Suiza para que allí lo hagan por ellos? ¿Hacia donde nos dirigimos dando tumbos? Me indigna ver como estos chavales hicieron de las suyas felices de ser como son, me indigna que en unos años el voto de estos chavales valga lo mismo que el de un premio Nobel.

Pero este es solo un hecho puntual. No voy a rasgarme las vestiduras hablando del botellón entre nuestra juventud, de su acceso a las drogas, ni de nada por el estilo, todos hemos tenido 15 años, y todos sabemos por donde van los tiros. Me preocupa mucho más ver como poco a poco la adolescencia, y con ella el resto del rebaño, pierde cualquier tipo de valor, de esos que precisamente apuntalan el sistema.

Hay sectores en la sociedad salmantina, de momento por suerte no absolutamente mayoritarios, a los cuales los ocho siglos de experiencia universitaria les han tocado bastante poco. Salamanca culta y limpia dice el eslogan. Lo de limpia, déjenme ponerlo en duda. Para echarse a reír pensando en la cultura del común solo hace falta ir al cine un sábado, o a ver Karmina Burana rodeado del sonido de miles de politonos, o esquivar los salivazos de la buena gente en la Plaza Mayor, o sin ir más lejos, dar un paseo mientras el respetable acude a ciertas manifestaciones. Para mear y no echar gota.


http://amp041.spaces.live.com/

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